"La alegría es cardiosaludable para el que la tiene y para los que están cerca de él.
Siempre he pensado que hubiera sido muy diferente mi vida si no hubiera tenido este humor que me caracteriza que me rió de mi misma, es genial esta terapia porque consigues con este método sentirte mucho mejor, olvidar los pequeños o grandes problemas de salud que tienes y por lo menos pensar que puedes salir de esta pensando siempre en positivo.
No siempre lo consigo pero cuando veo que voy fallando me busco alguien que me transmita esa alegría que ese dia no tengo y que veo todo negro, y asi hablando, pasándolo bien con esta persona, con su gracia que me hacia volver a reír, poco a poco mi espíritu combatiente vuelve.
Si no eres capaz de conseguir volver a ver la vida algo mejor mi consejo, busca un amigo/a que te ayude a levantar el animo, que sea positiva y asi veras que puedes salir de la negatividad que tienes y poner a esa cara una sonrisa y transmitirla a los demás.
Mari
Dedicado a mi hermana Cloti mi psicóloga particular hace años que gracias a ella he superado muchos problemas....(se ha ganado el Cielo).
Hay un lugar dentro de mi casa que es mi lugar favorito, desde el contemplo el mundo que me rodea delante de mi ordenador. Quiero desde el transmitiros mi experiencia algunas veces buena otras no tanto de mi paso por la vida con mi discapacidad, otras veces sera mis sueños, ilusiones y esperanza de seguir disfrutando de todo lo que me rodea....pero siempre desde....mi rincon
No es la discapacidad lo que hace difícil la vida, sino los pensamientos y acciones de los demás.
jueves, 31 de enero de 2008
martes, 29 de enero de 2008
Ley de Dependencia, la frustración después de la esperanza
Un hombre reclama para su hijo, con una parálisis cerebral, varios recursos y cree que la nueva norma es "de risa"
MATUCHA GARCÍA. MÁLAGA Una parálisis cerebral le mantiene postrado en una silla de ruedas. Tiene 22 años y asiste cada mañana a la unidad de estancia diurna de la asociación especializada Amappace. Nunca le ha faltado el cariño y la atención de su familia que ha luchado durante toda su existencia por proporcionarle el mayor bienestar posible.
Este joven con un cien por cien de minusvalía (grado tres, nivel dos) es uno de los beneficiarios de la nueva Ley de Dependencia que está atendiendo en un primer nivel a los gravemente afectados. ¿Mejora la nueva norma la atención que recibe este joven? ¿Ha conseguido la ley cubrir sus necesidades y aumentar su calidad de vida? La respuesta ofrecida por su padre, Juan José García, es un rotundo ´no´. Su hijo, cuyo nombre prefiere no facilitar para preservar su intimidad, no obtendrá ningún recurso añadido.
Es más, puede que incluso pierda una de las ayudas que ya posee, extremo que aún su progenitor no ha logrado esclarecer, declara. Este ´eterno niño´ disfruta además de una pensión de 312 euros por hijo a cargo a la que suma un complemento de 156 euros por ayuda a tercera persona.
La historia. Esta familia residente en Málaga tras escuchar las bondades y la gran mejora que suponía para el colectivo la Ley de Dependencia presenta su correspondiente solicitud el 4 de mayo. Tras las valoraciones pertinentes y trasladar al trabajador social que el pequeño necesitaría reforzar su asistencia actual con ayuda a domicilio la respuesta obtenida les deja perplejos.
El motivo por el que su hijo necesita aumentar su atención responde a que su madre presenta también un 65% de minusvalía por enfermedad, su padre trabaja y, además, cada día poseen menos fuerzas para mover al joven a causa del paso de los años.
La respuesta de la administración no fue la esperada. "Nombran cuidadora a mi mujer que tiene una incapacidad permanente por enfermedad y le dan 300 euros al mes. En principio eso no era lo que queríamos, pero es que después nos indican además que perderíamos la unidad de estancia diurna y los 150 euros de ayuda para tercera persona", subraya.
"Esta ley no me parece bien. Pensábamos que no perdíamos nada de lo que ya teníamos", enfatiza. Y además, ¿la ley no busca dar respiro a la familia y mejorar la vida del cuidador? "Mi hijo tiene 22 años y yo no sé lo que es un descanso. Por la mañana me voy a trabajar y mi mujer no puede levantar a mi hijo. Ahora mismo estamos recibiendo ayuda", explica. "Esta ley me parece de risa", critica.
Este hombre trabaja en horario de mañana gracias a la sensibilidad que ha mostrado su empresa. Ya por la tarde se encarga del baño y aseo del ´pequeño´, le da un paseo y la cena. "Al final, me dan lo que ya tengo, si es que no pierdo nada. Y, ¿qué hacemos en unas vacaciones ante unos padres que se van haciendo mayores? Tengo dos hijos, pero uno está fuera y el otro trabaja. Ayudan lo que pueden", dice.
García ha acudido a los servicios de un abogado para recurrir esta resolución. Pero éste no es el único caso que están recibiendo en Amappace. Ya son tres las familias que no están conformes. "Vamos a analizar lo que va llegando y nos reuniremos para ver qué medidas iniciamos", comenta. "Yo estoy dispuesto incluso a echarme a la calle", sentencia.
Más protestas. Ésta no es la única protesta que se ha registrado sobre este asunto. Ya la Feaps (Confederación Española de Organizaciones en favor de las personas con discapacidad intelectual) ha mostrado su enérgica queja por la incompatibilidad de servicios que contempla la ley. El beneficiario tan sólo puede recibir una prestación.
La concejal de Bienestar Social del Ayuntamiento de Málaga, María Victoria Romero, se posiciona también en contra de este hecho. "Es demasiado drástico". Además, comenta que no se está ofreciendo el catálogo completo de servicios, como los centros de noche o la figura del asistente personal. "Tenemos la instrucción de priorizar la ayuda a domicilio y las pagas al cuidador familiar, para que el dependiente permanezca en su entorno, lo que provoca que se esté esclavizando de nuevo a la mujer", sentencia.
Desde la Junta de Andalucía indican que se va redactar una nueva orden que permitirá la compatibilidad de beneficiarse de un centro de día y ayuda a domicilio a la vez y no descartan nuevas modificaciones en el futuro.
http://www.laopiniondemalaga.es/secciones/noticia.jsp?pRef=3140_2_156029__Malaga-Dependencia-frustracion-despues-esperanza
MATUCHA GARCÍA. MÁLAGA Una parálisis cerebral le mantiene postrado en una silla de ruedas. Tiene 22 años y asiste cada mañana a la unidad de estancia diurna de la asociación especializada Amappace. Nunca le ha faltado el cariño y la atención de su familia que ha luchado durante toda su existencia por proporcionarle el mayor bienestar posible.
Este joven con un cien por cien de minusvalía (grado tres, nivel dos) es uno de los beneficiarios de la nueva Ley de Dependencia que está atendiendo en un primer nivel a los gravemente afectados. ¿Mejora la nueva norma la atención que recibe este joven? ¿Ha conseguido la ley cubrir sus necesidades y aumentar su calidad de vida? La respuesta ofrecida por su padre, Juan José García, es un rotundo ´no´. Su hijo, cuyo nombre prefiere no facilitar para preservar su intimidad, no obtendrá ningún recurso añadido.
Es más, puede que incluso pierda una de las ayudas que ya posee, extremo que aún su progenitor no ha logrado esclarecer, declara. Este ´eterno niño´ disfruta además de una pensión de 312 euros por hijo a cargo a la que suma un complemento de 156 euros por ayuda a tercera persona.
La historia. Esta familia residente en Málaga tras escuchar las bondades y la gran mejora que suponía para el colectivo la Ley de Dependencia presenta su correspondiente solicitud el 4 de mayo. Tras las valoraciones pertinentes y trasladar al trabajador social que el pequeño necesitaría reforzar su asistencia actual con ayuda a domicilio la respuesta obtenida les deja perplejos.
El motivo por el que su hijo necesita aumentar su atención responde a que su madre presenta también un 65% de minusvalía por enfermedad, su padre trabaja y, además, cada día poseen menos fuerzas para mover al joven a causa del paso de los años.
La respuesta de la administración no fue la esperada. "Nombran cuidadora a mi mujer que tiene una incapacidad permanente por enfermedad y le dan 300 euros al mes. En principio eso no era lo que queríamos, pero es que después nos indican además que perderíamos la unidad de estancia diurna y los 150 euros de ayuda para tercera persona", subraya.
"Esta ley no me parece bien. Pensábamos que no perdíamos nada de lo que ya teníamos", enfatiza. Y además, ¿la ley no busca dar respiro a la familia y mejorar la vida del cuidador? "Mi hijo tiene 22 años y yo no sé lo que es un descanso. Por la mañana me voy a trabajar y mi mujer no puede levantar a mi hijo. Ahora mismo estamos recibiendo ayuda", explica. "Esta ley me parece de risa", critica.
Este hombre trabaja en horario de mañana gracias a la sensibilidad que ha mostrado su empresa. Ya por la tarde se encarga del baño y aseo del ´pequeño´, le da un paseo y la cena. "Al final, me dan lo que ya tengo, si es que no pierdo nada. Y, ¿qué hacemos en unas vacaciones ante unos padres que se van haciendo mayores? Tengo dos hijos, pero uno está fuera y el otro trabaja. Ayudan lo que pueden", dice.
García ha acudido a los servicios de un abogado para recurrir esta resolución. Pero éste no es el único caso que están recibiendo en Amappace. Ya son tres las familias que no están conformes. "Vamos a analizar lo que va llegando y nos reuniremos para ver qué medidas iniciamos", comenta. "Yo estoy dispuesto incluso a echarme a la calle", sentencia.
Más protestas. Ésta no es la única protesta que se ha registrado sobre este asunto. Ya la Feaps (Confederación Española de Organizaciones en favor de las personas con discapacidad intelectual) ha mostrado su enérgica queja por la incompatibilidad de servicios que contempla la ley. El beneficiario tan sólo puede recibir una prestación.
La concejal de Bienestar Social del Ayuntamiento de Málaga, María Victoria Romero, se posiciona también en contra de este hecho. "Es demasiado drástico". Además, comenta que no se está ofreciendo el catálogo completo de servicios, como los centros de noche o la figura del asistente personal. "Tenemos la instrucción de priorizar la ayuda a domicilio y las pagas al cuidador familiar, para que el dependiente permanezca en su entorno, lo que provoca que se esté esclavizando de nuevo a la mujer", sentencia.
Desde la Junta de Andalucía indican que se va redactar una nueva orden que permitirá la compatibilidad de beneficiarse de un centro de día y ayuda a domicilio a la vez y no descartan nuevas modificaciones en el futuro.
http://www.laopiniondemalaga.es/secciones/noticia.jsp?pRef=3140_2_156029__Malaga-Dependencia-frustracion-despues-esperanza
lunes, 28 de enero de 2008
“Gracias. Ahora puedo arreglarme sola”
Los pacientes que salían de internación en salud mental volvían a internarse al poco tiempo (como suele suceder) hasta que un servicio de La Pampa desarrolló un programa de acompañantes domiciliarios: recurrió a personas desocupadas bajo planes de empleo, que mostraron un alto compromiso, y fue un éxito: las reinternaciones cayeron un 90 por ciento.
Fiesta en la choza bajo el techo verde, de Marc Chagall.
Por Cristina Proia*,
Ana Viglianco** y Susana Pizzi*
En el servicio de agudos del establecimiento asistencial Gobernador Centeno de General Pico, La Pampa –hospital general con servicio de salud mental–, está en ejecución desde hace 13 años el Programa de Acompañantes Domiciliarios en Salud Mental: este programa de acompañantes no profesionales procuraba dar respuesta a la demanda de reubicación de pacientes que, tras largos años de internación en un hospital de crónicos, habían sido externados en el marco de un proyecto de desinstitucionalización; por otra parte, respondió a la necesidad propia del servicio de pacientes agudos en el que desarrollamos nuestra tarea.
El servicio atiende a la población de General Pico –unos 60.000 habitantes– y de la zona norte de la provincia de La Pampa. Una de nuestras mayores preocupaciones radicaba en la frecuencia con que se reinternaban muchos de nuestros pacientes y en lo prolongado de su estadía. Era preocupante comprobar que, una vez recibida el alta, no continuaban con el tratamiento ambulatorio; no tomaban la medicación indicada, con lo cual eran reinternados una y otra vez, con el efecto deteriorante que esto producía.
El Programa empezó en 1994 con ocho acompañantes, que pertenecían administrativamente a planes de empleo nacionales y provinciales. Técnicamente dependían y aún dependen del equipo interdisciplinario, desde el cual hemos diagramado un programa de capacitación intensiva y estamos a cargo de la supervisión diaria de la tarea. Esta consiste en visitas al domicilio de los pacientes asignados a cada acompañante, con la frecuencia que cada paciente requiera.
A comienzos de la década de los ’90, se había iniciado en La Pampa un proceso de desmanicomialización. Era innegable la necesidad del cierre de las instituciones manicomiales, pero la política de desinstitucionalización quizá no había previsto alternativas terapéuticas adecuadas y suficientes para que quienes habitaban esos lugares no fueran empujados a la calle. Al mismo tiempo la representación de la locura, en el imaginario social, se mantenía intacta, en cuanto a la connotación de marginalidad y peligrosidad asignada a la enfermedad mental, sobre todo cuando quien sufre psíquicamente es pobre, sin instrucción y sin un entorno familiar que haya podido contenerlo.
En ese contexto, nos proponíamos resolver el problema de los pacientes que, luego de tres o cuatro meses de internación, volvían al poco tiempo del alta. Desde que se incluyó el equipo de acompañantes, se verifica que los pacientes en general ya no necesitan reinternaciones; si, a partir de alguna crisis, un paciente necesita hacerlo, la internación no se prolonga más de uno o dos días.
Transcurridos 13 años consecutivos en los que el Programa viene funcionando, se cumplieron ampliamente los objetivos fijados. Los pacientes pudieron ser sostenidos en su externación, ya que, al establecerse un lazo de confianza y respeto mutuo con sus acompañantes, se facilitaron enormemente los tratamientos ambulatorios.
Los acompañantes recibieron capacitación en el hospital y su trabajo es supervisado cotidianamente. La supervisión es muy importante, tanto para efectuar el seguimiento de los pacientes como para apoyar al equipo de acompañantes, que eventualmente, según la situación en que se encuentre cada paciente, son acompañados por profesionales en sus visitas.
Para las personas –desocupadas, con planes de empleo– que trabajaron en el Programa, éste se constituyó en un lugar de reconocimiento y valorización. A principios de los ’90, muchas personas lúcidas y que habían hecho la escuela secundaria se encontraban sin trabajo y debían recurrir a planes como el Trabajar. Los que se incorporaron a nuestro programa encontraron en el hospital un lugar de reconocimiento que no habían tenido en otros espacios. Lo encontraron en nuestro equipo y también en los pacientes que acompañaron y en las familias de los pacientes. Esto fue sin duda lo que los motivó y sostuvo en su trabajo. Cada uno tenía alrededor de cinco pacientes; a menudo tenían que trabajar sábado y domingo, si no había quien le diera la medicación al paciente en el fin de semana.
Ciertamente la función de estos acompañantes no se reduce a garantizar la toma de la medicación. Se trata de sostener a la persona en la externación. Después de una internación, suele costar mucho retomar los vínculos, además de que algunos pacientes no tenían ya ningún tipo de vínculo. En los términos más concretos, el acompañante puede efectivamente acompañar al paciente si éste, por ejemplo, va a empezar un trabajo, o a hacer un trámite, unos mandados, ir a una plaza, hasta que la persona va sintiendo que puede hacerlo sola. Por ejemplo, la primera paciente con la que se inició el proyecto, luego de tres años de haber estado con acompañante, le dijo que le agradecía todo lo que había hecho por ella pero que ya podía arreglarse sola. Claro que es distinto en cada caso; hay personas más o menos demandantes o dependientes.
En todo caso, la meta es reducir la internación, priorizando el mejoramiento en la calidad de vida. Para las personas incluidas en el programa, la cantidad de internaciones se redujo en un 90 por ciento. Si se toma en cuenta que el costo mensual de cada internación supera los 3500 pesos, puede inferirse la conveniencia también en la perspectiva de los costos para el sistema de salud.
En la formación de los acompañantes, antes que “enseñarles”, procuramos preservar lo que podríamos llamar su inocencia con respecto a las patologías psiquiátricas. Para esto, hubo que trabajar mucho con los prejuicios que cada uno de ellos (cada uno de nosotros) traía con respecto a la cuestión de la locura. Ellos, comprensiblemente, suponían que, para poder ejercer su nueva función, tenían que “saber”, y eso los llevaba a defender el imaginario saber de esos prejuicios.
Era esencial que preservaran aquella inocencia porque, en su trabajo de acompañamiento, tendrían que poder observar, mirar, y también escuchar. Tendrían que escuchar con suma inocencia porque esto les iba a permitir, les permitió en definitiva, advertir cosas para poder trasmitirlas al psicólogo, al médico, al trabajador social, a los integrantes del equipo profesional. Se trataba de trasmitir directamente lo que veían: “Tuvo un movimiento extraño...”; “Me dijo que no se animaba a ir sola a la verdulería, me pidió que la acompañe...”. Comunicaciones inocentes, que eran la herramienta fundamental para el trabajo día a día. Y, de hecho, con respecto a cada paciente se ha trabajado día a día.
El principal prejuicio, el principal temor era: “¿Y si ‘se brota’? ¿Qué tengo que hacer?”. Era un prejuicio, no sólo un temor, ya que se sustentaba en el preconcepto de que, si uno va, es para hacer algo. Entonces, si el paciente se descompensa es porque uno no hizo lo que tenía que hacer. Pero, en realidad, acompañar es ir a no hacer.
Es ir a mirar, es ir a escuchar y, en todo caso, ayudar a que el otro haga lo que se haya propuesto. Por ejemplo, una de las acompañadas quería bordar. ¿Bordar? ¿Quién borda hoy en día, para qué? No importa, ella quiere bordar y, por lo tanto, es muy importante para ella: se trata de ayudarla a que borde. Se trata de aceptar que no haga lo que esperaríamos que hiciera. Otro quiere escribir. Pero si no sabe escribir. No sabe pero quiere, parece que tiene ganas de escribir, y entonces acompañémoslo para que se vaya arrimando a sus ganas.
La disminución en las internaciones fue increíble. Pacientes que prácticamente vivían en el servicio dejaron de internarse. Pasaban cuatro, cinco años y no volvían; pero no desaparecieron. Estaban vinculados por intermedio de los acompañantes.
Y en cuanto al “brote”, ciertamente los acompañantes pudieron hacer mucho. Ellos eran los que detectaban lo inhabitual: cuando el paciente “empieza a decir cosas que antes no decía” o “empieza a caminar mucho alrededor de la mesa”... Lo primero fue aclararles que la descompensación no se produce de un momento a otro: hay señales, ellos podrían advertirlas y así nosotros podríamos anticiparnos. Cuando se presentaban los signos, el equipo lo sabía de inmediato: se le ajustaba la medicación, se lo entrevistaba. Al trabajar todos los días con los acompañantes, era muy difícil que algo se pasara por alto. Y esto fue un factor importantísimo en que disminuyeran las internaciones.
Actualmente –por razones que escapan a nuestra decisión y a la del personal designado– cumplen funciones sólo dos acompañantes. Tienen ya diez años de experiencia en la función. Hace poco, participando en la formación inicial de un nuevo acompañante, se preguntaban: “Desde el lugar del paciente, ¿cuándo diría yo que un acompañante no me sirve más?”. Y ellas mismas contestaban: “Cuando empieza a decirme qué tengo que hacer”. Esta fórmula, invertida, da la esencia del acompañamiento: no decirle al otro qué tiene que hacer, sino acompañarlo para que pueda decidir, él mismo, qué hacer.
* Psicóloga. ** Trabajadora social.
http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-97574-2008-01-17.html
Fiesta en la choza bajo el techo verde, de Marc Chagall.
Por Cristina Proia*,
Ana Viglianco** y Susana Pizzi*
En el servicio de agudos del establecimiento asistencial Gobernador Centeno de General Pico, La Pampa –hospital general con servicio de salud mental–, está en ejecución desde hace 13 años el Programa de Acompañantes Domiciliarios en Salud Mental: este programa de acompañantes no profesionales procuraba dar respuesta a la demanda de reubicación de pacientes que, tras largos años de internación en un hospital de crónicos, habían sido externados en el marco de un proyecto de desinstitucionalización; por otra parte, respondió a la necesidad propia del servicio de pacientes agudos en el que desarrollamos nuestra tarea.
El servicio atiende a la población de General Pico –unos 60.000 habitantes– y de la zona norte de la provincia de La Pampa. Una de nuestras mayores preocupaciones radicaba en la frecuencia con que se reinternaban muchos de nuestros pacientes y en lo prolongado de su estadía. Era preocupante comprobar que, una vez recibida el alta, no continuaban con el tratamiento ambulatorio; no tomaban la medicación indicada, con lo cual eran reinternados una y otra vez, con el efecto deteriorante que esto producía.
El Programa empezó en 1994 con ocho acompañantes, que pertenecían administrativamente a planes de empleo nacionales y provinciales. Técnicamente dependían y aún dependen del equipo interdisciplinario, desde el cual hemos diagramado un programa de capacitación intensiva y estamos a cargo de la supervisión diaria de la tarea. Esta consiste en visitas al domicilio de los pacientes asignados a cada acompañante, con la frecuencia que cada paciente requiera.
A comienzos de la década de los ’90, se había iniciado en La Pampa un proceso de desmanicomialización. Era innegable la necesidad del cierre de las instituciones manicomiales, pero la política de desinstitucionalización quizá no había previsto alternativas terapéuticas adecuadas y suficientes para que quienes habitaban esos lugares no fueran empujados a la calle. Al mismo tiempo la representación de la locura, en el imaginario social, se mantenía intacta, en cuanto a la connotación de marginalidad y peligrosidad asignada a la enfermedad mental, sobre todo cuando quien sufre psíquicamente es pobre, sin instrucción y sin un entorno familiar que haya podido contenerlo.
En ese contexto, nos proponíamos resolver el problema de los pacientes que, luego de tres o cuatro meses de internación, volvían al poco tiempo del alta. Desde que se incluyó el equipo de acompañantes, se verifica que los pacientes en general ya no necesitan reinternaciones; si, a partir de alguna crisis, un paciente necesita hacerlo, la internación no se prolonga más de uno o dos días.
Transcurridos 13 años consecutivos en los que el Programa viene funcionando, se cumplieron ampliamente los objetivos fijados. Los pacientes pudieron ser sostenidos en su externación, ya que, al establecerse un lazo de confianza y respeto mutuo con sus acompañantes, se facilitaron enormemente los tratamientos ambulatorios.
Los acompañantes recibieron capacitación en el hospital y su trabajo es supervisado cotidianamente. La supervisión es muy importante, tanto para efectuar el seguimiento de los pacientes como para apoyar al equipo de acompañantes, que eventualmente, según la situación en que se encuentre cada paciente, son acompañados por profesionales en sus visitas.
Para las personas –desocupadas, con planes de empleo– que trabajaron en el Programa, éste se constituyó en un lugar de reconocimiento y valorización. A principios de los ’90, muchas personas lúcidas y que habían hecho la escuela secundaria se encontraban sin trabajo y debían recurrir a planes como el Trabajar. Los que se incorporaron a nuestro programa encontraron en el hospital un lugar de reconocimiento que no habían tenido en otros espacios. Lo encontraron en nuestro equipo y también en los pacientes que acompañaron y en las familias de los pacientes. Esto fue sin duda lo que los motivó y sostuvo en su trabajo. Cada uno tenía alrededor de cinco pacientes; a menudo tenían que trabajar sábado y domingo, si no había quien le diera la medicación al paciente en el fin de semana.
Ciertamente la función de estos acompañantes no se reduce a garantizar la toma de la medicación. Se trata de sostener a la persona en la externación. Después de una internación, suele costar mucho retomar los vínculos, además de que algunos pacientes no tenían ya ningún tipo de vínculo. En los términos más concretos, el acompañante puede efectivamente acompañar al paciente si éste, por ejemplo, va a empezar un trabajo, o a hacer un trámite, unos mandados, ir a una plaza, hasta que la persona va sintiendo que puede hacerlo sola. Por ejemplo, la primera paciente con la que se inició el proyecto, luego de tres años de haber estado con acompañante, le dijo que le agradecía todo lo que había hecho por ella pero que ya podía arreglarse sola. Claro que es distinto en cada caso; hay personas más o menos demandantes o dependientes.
En todo caso, la meta es reducir la internación, priorizando el mejoramiento en la calidad de vida. Para las personas incluidas en el programa, la cantidad de internaciones se redujo en un 90 por ciento. Si se toma en cuenta que el costo mensual de cada internación supera los 3500 pesos, puede inferirse la conveniencia también en la perspectiva de los costos para el sistema de salud.
En la formación de los acompañantes, antes que “enseñarles”, procuramos preservar lo que podríamos llamar su inocencia con respecto a las patologías psiquiátricas. Para esto, hubo que trabajar mucho con los prejuicios que cada uno de ellos (cada uno de nosotros) traía con respecto a la cuestión de la locura. Ellos, comprensiblemente, suponían que, para poder ejercer su nueva función, tenían que “saber”, y eso los llevaba a defender el imaginario saber de esos prejuicios.
Era esencial que preservaran aquella inocencia porque, en su trabajo de acompañamiento, tendrían que poder observar, mirar, y también escuchar. Tendrían que escuchar con suma inocencia porque esto les iba a permitir, les permitió en definitiva, advertir cosas para poder trasmitirlas al psicólogo, al médico, al trabajador social, a los integrantes del equipo profesional. Se trataba de trasmitir directamente lo que veían: “Tuvo un movimiento extraño...”; “Me dijo que no se animaba a ir sola a la verdulería, me pidió que la acompañe...”. Comunicaciones inocentes, que eran la herramienta fundamental para el trabajo día a día. Y, de hecho, con respecto a cada paciente se ha trabajado día a día.
El principal prejuicio, el principal temor era: “¿Y si ‘se brota’? ¿Qué tengo que hacer?”. Era un prejuicio, no sólo un temor, ya que se sustentaba en el preconcepto de que, si uno va, es para hacer algo. Entonces, si el paciente se descompensa es porque uno no hizo lo que tenía que hacer. Pero, en realidad, acompañar es ir a no hacer.
Es ir a mirar, es ir a escuchar y, en todo caso, ayudar a que el otro haga lo que se haya propuesto. Por ejemplo, una de las acompañadas quería bordar. ¿Bordar? ¿Quién borda hoy en día, para qué? No importa, ella quiere bordar y, por lo tanto, es muy importante para ella: se trata de ayudarla a que borde. Se trata de aceptar que no haga lo que esperaríamos que hiciera. Otro quiere escribir. Pero si no sabe escribir. No sabe pero quiere, parece que tiene ganas de escribir, y entonces acompañémoslo para que se vaya arrimando a sus ganas.
La disminución en las internaciones fue increíble. Pacientes que prácticamente vivían en el servicio dejaron de internarse. Pasaban cuatro, cinco años y no volvían; pero no desaparecieron. Estaban vinculados por intermedio de los acompañantes.
Y en cuanto al “brote”, ciertamente los acompañantes pudieron hacer mucho. Ellos eran los que detectaban lo inhabitual: cuando el paciente “empieza a decir cosas que antes no decía” o “empieza a caminar mucho alrededor de la mesa”... Lo primero fue aclararles que la descompensación no se produce de un momento a otro: hay señales, ellos podrían advertirlas y así nosotros podríamos anticiparnos. Cuando se presentaban los signos, el equipo lo sabía de inmediato: se le ajustaba la medicación, se lo entrevistaba. Al trabajar todos los días con los acompañantes, era muy difícil que algo se pasara por alto. Y esto fue un factor importantísimo en que disminuyeran las internaciones.
Actualmente –por razones que escapan a nuestra decisión y a la del personal designado– cumplen funciones sólo dos acompañantes. Tienen ya diez años de experiencia en la función. Hace poco, participando en la formación inicial de un nuevo acompañante, se preguntaban: “Desde el lugar del paciente, ¿cuándo diría yo que un acompañante no me sirve más?”. Y ellas mismas contestaban: “Cuando empieza a decirme qué tengo que hacer”. Esta fórmula, invertida, da la esencia del acompañamiento: no decirle al otro qué tiene que hacer, sino acompañarlo para que pueda decidir, él mismo, qué hacer.
* Psicóloga. ** Trabajadora social.
http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-97574-2008-01-17.html
domingo, 27 de enero de 2008
Una bonita refrexion para este domingo del mes de enero
No te dejes llevar por la tristeza, ni dejes que tus pensamientos te atormenten. Un corazón alegre es la vida del hombre, y la alegría le alarga la vida. Sosiega tu espíritu, y consuela tu corazón; aleja de ti la tristeza, porque la tristeza ha perdido a muchos, y ningún provecho se saca de ella. La envidia y la ira abrevian los días, y las preocupaciones hacen envejecer antes de tiempo. El e corazón radiante tiene buen apetito: le aprovecha todo lo que come"
(Eclesiástico 30, 21-25)
(Eclesiástico 30, 21-25)
sábado, 26 de enero de 2008
SABER AMAR ................
Sabes porque los sentimientos son tan raros que
puedes llegar a maldecid el amor, es porque la gente no sabe que antes de nada debes aprender a sufrir y tener paciencia para poder decir realmente que SABES AMAR, a veces la gente quisiera ser perfecta para no tener que enfrentarse a lagrimas o decepciones que le hacemos a la persona que esta a tu lado, sin embargo por mas que te esfuerces no nacemos siendo sabios, no podemos ser la imagen perfecta y cuando estamos en un momento triste desearíamos ser la persona incomparable para no tener problemas y no sentir herida que nos pueda hacer sufrir.
Cuando no tratas de ser perfecto y te dejas conocer tal como eres sin fingir aunque no seas lo máximo y la persona de tu alrededor te acepta sin peros, sin egoísmo y sin reproche, entonces quiere decir que en ESE CORAZON existe la inteligencia para SABER AMAR y comprender que todas las personas cometemos errores y nunca sabremos ser perfectos, si algún día los fuéramos entonces podríamos compararnos con Dios pero Dios es único y el ilógico que podamos tener la perfección que el tiene. Entonces la única respuesta a todo esto es comprender que la vida de cada quien esta basada en los errores y fracasos, ya que si estos no existieran no sabríamos conocer lo que es una realidad.....---
AMAR SIN CONDICION.-
La mejor de las relaciones es aquella donde el AMOR ENTRE DOS PERSONAS es mas grande que la necesidad del uno por el otro.
ESTO ES AMAR A UNA PERSONA
puedes llegar a maldecid el amor, es porque la gente no sabe que antes de nada debes aprender a sufrir y tener paciencia para poder decir realmente que SABES AMAR, a veces la gente quisiera ser perfecta para no tener que enfrentarse a lagrimas o decepciones que le hacemos a la persona que esta a tu lado, sin embargo por mas que te esfuerces no nacemos siendo sabios, no podemos ser la imagen perfecta y cuando estamos en un momento triste desearíamos ser la persona incomparable para no tener problemas y no sentir herida que nos pueda hacer sufrir.
Cuando no tratas de ser perfecto y te dejas conocer tal como eres sin fingir aunque no seas lo máximo y la persona de tu alrededor te acepta sin peros, sin egoísmo y sin reproche, entonces quiere decir que en ESE CORAZON existe la inteligencia para SABER AMAR y comprender que todas las personas cometemos errores y nunca sabremos ser perfectos, si algún día los fuéramos entonces podríamos compararnos con Dios pero Dios es único y el ilógico que podamos tener la perfección que el tiene. Entonces la única respuesta a todo esto es comprender que la vida de cada quien esta basada en los errores y fracasos, ya que si estos no existieran no sabríamos conocer lo que es una realidad.....---
AMAR SIN CONDICION.-
La mejor de las relaciones es aquella donde el AMOR ENTRE DOS PERSONAS es mas grande que la necesidad del uno por el otro.
ESTO ES AMAR A UNA PERSONA
viernes, 25 de enero de 2008
Una larga frase de puntos positivos para realizar
Tener verdadero éxito en la vida es: reír mucho y muchas veces; ganar el respeto de personas inteligentes; gozar del cariño de niños; ganar el reconocimiento de personas cualificadas y saber soportar la traición de falsos amigos; apreciar la belleza; buscar lo mejor en los demás; dejar el mundo un poquito mejor de como lo encontraste - con un hijo sano, un jardín bonito o una persona más feliz; saber que al menos alguien ha vivido mejor gracias a ti.
jueves, 24 de enero de 2008
MEZCLA DE SENTIMIENTOS
VOY A CONTARTE UN SECRETO,
TE QUIERO,
ES UNA MEZCLA DE SENTIMIENTOS.
QUE NO QUIERO CALLAR,
NI QUIERO DEJAR DE DISFRUTAR.
ES UN DESEO ETERNO
QUE NO SE HA DE ACABAR,
QUERERTE ES RESPIRAR
QUERERTE ES COMER....
QUERERTE ES VIVIR …..
Y TENERTE ES PODER SER FELIZ
Autora
mari
TE QUIERO,
ES UNA MEZCLA DE SENTIMIENTOS.
QUE NO QUIERO CALLAR,
NI QUIERO DEJAR DE DISFRUTAR.
ES UN DESEO ETERNO
QUE NO SE HA DE ACABAR,
QUERERTE ES RESPIRAR
QUERERTE ES COMER....
QUERERTE ES VIVIR …..
Y TENERTE ES PODER SER FELIZ
Autora
mari
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