Llevamos días de intenso calor, hemos pasado de llevar abrigo directos a manga corta, los cuerpos se resiente de este cambio, pero que alegría es sentir la calor, el buen tiempo que nos invita a salir, a disfrutar de nuevo de mis añorados paseos por la playa, de poder sentarme en la arena, con mi sombrilla, con música que tanto me agradada y con un buen libro, puedo pasar horas así, disfrutando de lo que me transmite el libro viviendo o mejor dicho meterme de lleno en los personajes, mientras oigo el sonido de las olas, solo me saca de este mágico interior que tengo, la necesidad de beber agua, instante que contemplo el paisaje, las pocas personas que hacen ahora lo mismo, el próximo mes ya no sera lo mismo, pero ahora es solo para unos cuantos privilegiados que podemos disfrutar de tan grande espacio de playa para unos cuantos, sin ruido, sin tener al lado niños con la pelota, o alguien sacudiendo las toallas que viene directa para ti la arena, solo hay quietud, es una sensacion tan agradable que te llena espiritualmente, tanto que cuando das por finalizada tu estancia parece que todo lo malo que tenias por dentro, se queda tirado en la arena, vuelves mas ligera, mas feliz, pensando este es mi refugio interior en donde siempre tengo que volver para recuperarme.autora
Mari


